sábado, 23 de abril de 2016

Entre rosas y libros

Hoy no apreció mi nariz el leve aroma a rosas, ni mis manos acariciaron la lisa tapa de un libro nuevo.
Hoy hemos preferido arrugar esas hojas que contenían ciertos cuentos sueltos, cuentos que un día quisimos compartir, esas llamadas historias que tal vez no queramos recordar, ni oír, ni soñar...  Las hemos escondido en el cajón que ignora nuestro leve ronquido al amanecer. 
Preferimos también, guardar los pétalos arrancados de la romántica flor vino tinto, porque nos hemos cansado de llenarnos de llagas cuando sus espinas besan nuestros dedos arrugados... y aguantar la respiración para evitarnos las alergias.
Por mi parte, he decidido ser yo quien escriba las líneas de mi propio libro y he mirado sonriente a la noche estrellada, con la esperanza de que tu decidas algún día oler las rosas y dejar de hacerte daño al intentar arrancarlas.
Feliz San Jordi. 
Buenas noches.

jueves, 21 de abril de 2016

Me subí las bragas

En la habitación,  tu de espaldas, tres monitores y una cama
Mis ojos fijos a la pared tras la eyaculación,
Yo me subí las bragas
No fue algo inmediato, más bien tarde un tiempo en darme cuenta que ya no te hacía falta
Mi falda, ya cansada de hablarme desde el suelo y mi camisa arrugada sobre la almohada
Me pidieron que soportara un poco más y yo, obstinada  como siempre, me dije a mi misma " solo un poco más, retenlo en tu garganta"...
¿Pero, como aguantar cuando no puede el anima,  como se puede continuar
 cuando ya no quedan lágrimas?

domingo, 10 de abril de 2016

Lluvia bajo el sol

Amanece el día bajo los párpados de un sol imponente, los pájaros comienzan su canto y los árboles se dejan abrazar por el rocío que anuncia la existencia de la noche anterior. Unos ojos se abren con la luz de la mañana mientras otros se cierran por la misma claridad, unos labios se abren para absorber la primera calada, mientras otros se aprietan con fuerza los dientes para contenerse, una mente se despierta por un girar incesante, otra quiere sumirse de nuevo en el sueño que, aunque es intranquilo, calma su pecho agitado.
Amanece el día con la luz de un sol brillante, pero debajo de su cálido halo se encuentra la lluvia que aún no ha roto, lluvia que más que lluvia parece llovizna, de esa que anuncia sutilmente que hay detrás, empujando la desde el anonimato una tempestad con mareas y barcos rotos. Tempestad negra como tus ojos, como el mismo universo que se contiene en ellos, negra como el betún de mis zapatos ya casi rotos de tanto tropezar.
¿y ahora qué?  ¿Que vamos a hacer con la amenaza que trae consigo la débil  llovizna?
Podemos meternos en la cama, acurrucarnos en el bien estar de nuestras sabanas, mantener latente el calor que emana de nuestros pálidos cuerpos. Podemos también, como hacen todos, encapucharnos hasta las cejas, meter las manos en los bolsillos y caminar cabizbajos, con los ojos entreabiertos para que el agua no moleste. Podemos rozar la locura con dedos temblorosos, dejar que se moje el pelo, la cara , las manos... refrescarnos bajo las gotas y dejar que estas recorran las cicatrices  suavemente.Hay un muy reducido grupo de enagenados que han aprendido a bailar bajo la lluvia. Que la disfruta al compas de los truenos por que sabe que el sol esta ahí arriba brillando y que cuando se cansen las nubes de llorar y revolverse, sonreirá el arco iris haciéndoles un guiño con el ojo izquierdo.
No se si en este día de lluvia, has resuelto quedarte en la cama, pero se que un día aprenderás a seguir el ritmo, a bailar bajo la lluvia