miércoles, 23 de marzo de 2016

Mirando la misma luna

En el cielo, tintineante, se encuentra la luna. Pálida pero firme, admirada pero sola, fría, muy fria pero dentro de su gélida piel se esconde el alma de una guardiana de sueños, ilusiones y  esperanzas...
Esta noche de luna llena, los ojos de ambos, inevitablemente se deslumbraron al verla tan pletórica en la noche cerrada, Esta noche nuestros labios desearon plasmar con un beso en ella recuerdos de la noche anterior en la que, la misma luna que hoy observa nuestra distancia, era cómplice de nuestras miradas, de ese beso silenciado por una voz casi angelical...
Hoy la luna ha decidido vestirse de gala para anunciar en los cielos lo que nuestros labios callaron tanto tiempo por orgullo, por miedo, por falta de palabras. Hoy ha decidido salir por nosotros, para darnos la bendición de los astros, como señal de buen augurio, y lo sé simplemente porque hoy, noche de luna llena, de luna vestida con seda y plata, luna con sabor a canela, nuestros ojos, tras 300 kilómetros de distancia, se han posado en ella, justo en el mismo momento en el que nuestros pensamientos se cruzaban para preguntarse "¿estará dibujada en sus pupilas como lo está en las mías?  "

domingo, 20 de marzo de 2016

Amanecer contigo...

Todas las mañanas tengo la misma sensación....que estoy despertando contigo, de hecho a veces entre abro los ojos un poco y podría jurar que estas a mi lado, pero la realidad es otra, mas oscura, menos dulce, no sabe a café recién hecho, ni a risas, ni a besos....
Despertar sin ti pero creyendo que me abrazas, es una sensación tan agridulce que a veces incluso puedo sentir el ardor de bilis en la garganta, pues las primeras décimas de segundo no puedo evitar curbarme en una sonrisa que se congela justo en la comisura de mis labios cuando mi memoria recobra sentido, y es ahí, en ese mismo momento donde desaparece el color sepia de mis ojos, cuando la luz del sol se hace tan intensa que me duelen las corneas, cuando me doy cuenta de que tu brazo no rodea mi cintura, que mi cabeza tampoco descansa al lado izquierdo de tu pecho que no noto esa nana arrulladora de tu respiración pesada y se corta mi respiración en el acto. Hay días en los que incluso tengo recordarme a mi misma que el quedarme ahí en la cama, petrificada, sin aire en los pulmones no va a hacer que vuelvas, no voy a retroceder las horas y no va a cambiar el destino. Sin embargo hay otros, en los que después de esos segundos de rigidez absoluta, salto de la cama como si esta ardiera, buscando algo que hacer, alguien con quien hablar de cosas banales, rellenar los silencios para que el tragar saliva deje de ser un reto.
Es curioso tanto mis despertar, como el sueño. ¿Sabes que sueño contigo todas las noches? y la verdad aunque me reconforta un poco, también me hace daño, pues soy consciente de que es un sueño, que no es real, que no eres tú, pero aun así me pierdo en tus besos, en tus palabras y en tus brazos, y comienzo a sumergirme en las profundidades de mi subconsciente contigo de la mano y durante todo el sueño, incluso en las escenas que no llego a recordar con nitidez, no me la sueltas, te mantienes firme al lado... hasta que empezamos a emerger del mar de sueños, te despides de mi con un ultimo beso y empieza de nuevo la mañana.
Todas las mañanas me despierto con tu nombre rebotándome en la cabeza, incesante, persistente, imbatible y me pregunto si a ti te pasa lo mismo, si te despiertas pensando en mi, si te duele respirar, si al dormir por las noches tu ultimo pensamiento es un deseo anhelado y profundo de que algún día cuando despiertes me veas despierta velando tus sueños.

viernes, 18 de marzo de 2016

La carta

Esta no es la primera carta que voy a escribirte. Estas no son las primeras palabras que quiero que leas al despertar, tal vez no quiero ni si quiera que las llegues a leer en algún momento... y sin embrago sigo escribiendo para ti, sigo rebanandome los sesos para expresar en unas pocas letras aquello que no pude decirte en persona. Tal vez por miedo, tal vez por vergüenza o simplemente porque no me dejo descubrir tanto ante una sola persona. Pero sabes que no puedes culparme por ello, porque en ese sentido tú eres igual que yo, das pequeñas dosis a ciertas personas que consideramos merecedoras de esas pequeñas confesiones.
Cuando nos encontramos en esta vida los dos sentimos algo raro, que algo había cambiado, porque sin saber realmente el por qué no podíamos dejar de evidanciarnos, de dejarnos al descubierto, como si fuese una necesidad dejar llegar al otro a lo mas profundo del alma y si, puede parecer precioso, que lo es, pero tu y yo sabemos que no es tan rosa como lo pintan. Que hay unas ganas locas tirando en dirección contraria, pidiendo que nos sigamos ocultando, que volvamos a nuestra "zona de confort" pues esa persona a la que tanto de ti le estas enseñando le estas dando las armas necesarias para hacer añicos todo aquello que has construido durante años, tu mascara.
No se si algún día dejaste caer del todo tu mascara conmigo, pero te puedo asegurar que yo lo intenté y he de reconocer que nunca pude hacerlo al cien por cien, razón por la cual sigo escribiéndote cartas, que espero alguna tarde despistada llegue hasta ti, como una somnolencia lenta y disfrazada. Quisiera ser mas valiente para decirte esto a la cara, para mostrarte un poco mas de mi cada día, pero no, ahora mismo no puedo, me siento débil para los rechazos, débil para las decepciones... yo, que vivo en constante lucha contra corriente, hoy me siento sin fuerzas para seguir luchando contra ti. Por una vez me dejaré llevar por tu corriente, tomaré tus pasos de compás y todas tus palabras de guía.
Buenas noches Pablo,,,

miércoles, 16 de marzo de 2016

Preludio

Aunque no sea tu intención,  la cabeza no para de darme vueltas, mi sonrisa es casual y los minutos corren....
Aunque no puedes hacer más,  sigues teniendo esa extraña sensación en los dedos de seguir trenzado las cuerdas del destino, como si te perteneciera, como si los que lo manejan no se riera a carcajadas de nosotros....
Aunque la razon se deja la garganta en cada súplica de que te quedes sentada, que tomes un poco más de aire para poder levantarte,  hay otra parte de ti que te hace despegar los pies del suelo para empezar a correr pero ¿hacia donde correr? ¿vale la pena dejarte los pulmones, el aliento, el aire ? Siempre he creído que no, que el único aliento del que debes desprenderte es del último. .. pero hoy no estoy tan segura de mis pasadas palabras.... ¿a caso no estamos aquí para eso? ¿Para sufrir y disfrutar de los frutos de la vida?  ¿para que se te ponga la piel de gallina? ¿para que titubee una lágrima a ras del ojo amenazando con salir huyendo? ¿para arriesgarse mientras te queden fuerzas? ¿para romperse los labios a besos contra  el asfalto siempre que esté húmedo?
He vivido con el miedo de vivir, de sentir, con el miedo de cometer un error, y a veces el peor error es no cometerlos uno tras otro.....y ahora, aunque no sea mi intención, la cabeza no deja de girar como una brújula sin norte, hasta sin agujas.... ahora la cabeza no quiere estar quieta pues el quedarse quieto se llama olvido y el olvido es la muerte del que vive solo por seguir respirando