miércoles, 15 de junio de 2016

El silencio en el bosque

Existe un bosque, que cuando llega la primavera se llena de flores, hojas verdes, mariposas y mágicos olores, que cuando le abraza el amanecer más dulce y tibio, se llena de rocío y sonidos que sólo los oídos más experimentados saben apreciar. Existe un bosque que promete oasis de sentimientos y oleadas de exaltación que te hacen amar cada pequeño rincón de ti. Pero antes de que este periodo armónico y satisfactorio, ese mismo bosque luchaba contra el gélido alimento del invierno, un invierno tan cruel y venenoso que hace desear con cada partícula de tu ser una muerte inmediata, infalible y certera. En medio de ese bosque cargado de hastío e incertidumbre se encuentra la conciencia de un ángel, un ángel que se hizo la voz de su propio demonio personal, que se construyó un laberinto de espejos y hoy no es capaz de alzar la mirada para  observar con detenimiento el reflejo de esas alas que ahora le pesan tanto. Entre los senderos que poblan el bosque suenan insesantes las psicofonías de mil espectros que le invitan a ser buscados y de ese modo hacerle perderse y tropezar con piedras que parecen diamantes cuando la luz del sol las acaricia, pero que en las sombras de las noches sale a la luz de la luna su verdadero rostro. Las voces, en más de una ocasión, han llegado a convencer al ángel, por medio de promesas ilusorias, que sigan sus senderos y cuando la realidad se imponía, la decepción era tan grande que comenzó a crecer en la boca del estómago un pequeño agujero negro, un vacío, un abismo. Entre todas esas voces, aunque parezca una alucinación, reina el Silencio. El silencio de lo que no está escrito, el silencio de la elección. Ese silencio previo al momomento de creación, tú lo conoces, sí, me refiero a ese silencio que te habla justo antes de escribir la primera línea, justo antes del primer trazo, antes del primer golpe del martillo sobre el cincel. Cuando el ángel logre separar las voces del silencio, cuando retire lo que sobra y se quede con la esencia, podrá disolver el cemento que ha puesto en las puntas de sus alas impidiéndole el vuelo, impidiendo que llegue la primavera dejándole anclado en ese invierno que hoy devora ferozmente su piel. Es irónico que sea yo la que escriba esto, cuando es ese ángel quién sin darse cuenta me enseña a encontrar la voz de mi silencio cuando es mi conciencia la que se pierde en mitad del bosque. Y aunque se que ese ángel que no recuerda quien es, ese ángel que hoy se cree demonio, al mismo que le pesan las alas, me observará detenidamente creyendo que he sucumbido a la locura, confío ciegamente en el momento en que hagamos del invierno primavera.

martes, 17 de mayo de 2016

Liados en papel

Como en una relación, cuando fumas tabaco de liar, comienzas sacando cautelosamente el papel, el filtro y el tabaco. Con mucho cuidado, pones las hebras sobre el cuerpo delgado y pálido, asegurándolo seguidamente con ese pequeño taponcito blanco que te protegerá en la medida de lo posible. Entonces, con maña, picardía y delicadeza comienzas a amoldarlo friccionando los dos extremos, ya sabes, creando complicidad entre ambos, hasta que en el momento indicado, el momento preciso, cuando estás seguro de que no se desparramará todo por el suelo, das un giro creando un cilindro perfecto y lo sellas con un beso húmedo y dulce. Ha quedado impoluto, bello, hasta sublime, pero sabes con cierto nerviosismo y entusiasmo, que ahí no ha acabado el trabajo, que ahora queda lo más difícil y es poder encender la llama  e inspirar hondo las caladas, que estas te llenen e intentar mantener encendida esa perfecta alianza entre cuerpo, alma , pegamento y filtro. Las primeras caladas son intensas, aspiras con ansia el humo, queriendo fundirte con el en plena armonía, pero las siguientes, ya menos pasionales, más pausadas, pueden dejar que el cigarro que has creado con tanto cuidado se apague aunque su interior siga cliente, e intentas encenderlo de nuevo con ese mechero que aún no ha abandonado tu mano y lo logras, vuelves a inspirar fuerte, vuelves a intentar mantenerlo con vida, pero, en un descuido, un posible movimiento brusco, la hoja virgen y el adhesivo comienzan a separarse desde el filtro, provocando que entre el aire en el espacio vacío. Rápidamente vuelves a besarlo, pasas la lengua insistentemente impregnándolo de amor, sellando toda vía de escape, con tanto afán que sientes en la punta de tus papilas gustativas el calor de la brasa, una y otra y otra vez. Por empeño, llegas incluso a calcinarte la sin hueso, todo en nombre del esfuerzo y el cariño empleado, insistiendo, luchando...
Antes, cuando se fumaba tabaco de liar, igual que cuando se amaba de verdad, se terminaba con la extinción de la brasa, con el fin de tus días, "hasta que la muerte los separe". Hoy, algunos, dejan a medias, el cigarro, lo estrellan con fuerza sobre el asfalto y pisan la colilla. Otros pocos, intentan apagar sólo la brasa guardando lo que queda para un momento más oportuno y dejando que su aroma les persiga a todas partes, pretendiendo ignorar las ganas evidentes de encenderlo una vez más. Unos pocos, simplemente lo dejan en la cornisa de una ventana, o al borde de un cenicero grisáceo, consumiéndose y prometiendo no volver a fumar nunca más, pues saben que aunque es placentera cada calada, cada cigarro es venenoso y puedes un día enfermar por tu estupida debilidad.
"Hay que morir de algo" dijo el filósofo " "puede ser a causa del alcohol, del tabaco o del amor, malditos son los vicios, y maldito soy yo que muero cada día por todos y cada uno de ellos"

sábado, 23 de abril de 2016

Entre rosas y libros

Hoy no apreció mi nariz el leve aroma a rosas, ni mis manos acariciaron la lisa tapa de un libro nuevo.
Hoy hemos preferido arrugar esas hojas que contenían ciertos cuentos sueltos, cuentos que un día quisimos compartir, esas llamadas historias que tal vez no queramos recordar, ni oír, ni soñar...  Las hemos escondido en el cajón que ignora nuestro leve ronquido al amanecer. 
Preferimos también, guardar los pétalos arrancados de la romántica flor vino tinto, porque nos hemos cansado de llenarnos de llagas cuando sus espinas besan nuestros dedos arrugados... y aguantar la respiración para evitarnos las alergias.
Por mi parte, he decidido ser yo quien escriba las líneas de mi propio libro y he mirado sonriente a la noche estrellada, con la esperanza de que tu decidas algún día oler las rosas y dejar de hacerte daño al intentar arrancarlas.
Feliz San Jordi. 
Buenas noches.

jueves, 21 de abril de 2016

Me subí las bragas

En la habitación,  tu de espaldas, tres monitores y una cama
Mis ojos fijos a la pared tras la eyaculación,
Yo me subí las bragas
No fue algo inmediato, más bien tarde un tiempo en darme cuenta que ya no te hacía falta
Mi falda, ya cansada de hablarme desde el suelo y mi camisa arrugada sobre la almohada
Me pidieron que soportara un poco más y yo, obstinada  como siempre, me dije a mi misma " solo un poco más, retenlo en tu garganta"...
¿Pero, como aguantar cuando no puede el anima,  como se puede continuar
 cuando ya no quedan lágrimas?

domingo, 10 de abril de 2016

Lluvia bajo el sol

Amanece el día bajo los párpados de un sol imponente, los pájaros comienzan su canto y los árboles se dejan abrazar por el rocío que anuncia la existencia de la noche anterior. Unos ojos se abren con la luz de la mañana mientras otros se cierran por la misma claridad, unos labios se abren para absorber la primera calada, mientras otros se aprietan con fuerza los dientes para contenerse, una mente se despierta por un girar incesante, otra quiere sumirse de nuevo en el sueño que, aunque es intranquilo, calma su pecho agitado.
Amanece el día con la luz de un sol brillante, pero debajo de su cálido halo se encuentra la lluvia que aún no ha roto, lluvia que más que lluvia parece llovizna, de esa que anuncia sutilmente que hay detrás, empujando la desde el anonimato una tempestad con mareas y barcos rotos. Tempestad negra como tus ojos, como el mismo universo que se contiene en ellos, negra como el betún de mis zapatos ya casi rotos de tanto tropezar.
¿y ahora qué?  ¿Que vamos a hacer con la amenaza que trae consigo la débil  llovizna?
Podemos meternos en la cama, acurrucarnos en el bien estar de nuestras sabanas, mantener latente el calor que emana de nuestros pálidos cuerpos. Podemos también, como hacen todos, encapucharnos hasta las cejas, meter las manos en los bolsillos y caminar cabizbajos, con los ojos entreabiertos para que el agua no moleste. Podemos rozar la locura con dedos temblorosos, dejar que se moje el pelo, la cara , las manos... refrescarnos bajo las gotas y dejar que estas recorran las cicatrices  suavemente.Hay un muy reducido grupo de enagenados que han aprendido a bailar bajo la lluvia. Que la disfruta al compas de los truenos por que sabe que el sol esta ahí arriba brillando y que cuando se cansen las nubes de llorar y revolverse, sonreirá el arco iris haciéndoles un guiño con el ojo izquierdo.
No se si en este día de lluvia, has resuelto quedarte en la cama, pero se que un día aprenderás a seguir el ritmo, a bailar bajo la lluvia


miércoles, 23 de marzo de 2016

Mirando la misma luna

En el cielo, tintineante, se encuentra la luna. Pálida pero firme, admirada pero sola, fría, muy fria pero dentro de su gélida piel se esconde el alma de una guardiana de sueños, ilusiones y  esperanzas...
Esta noche de luna llena, los ojos de ambos, inevitablemente se deslumbraron al verla tan pletórica en la noche cerrada, Esta noche nuestros labios desearon plasmar con un beso en ella recuerdos de la noche anterior en la que, la misma luna que hoy observa nuestra distancia, era cómplice de nuestras miradas, de ese beso silenciado por una voz casi angelical...
Hoy la luna ha decidido vestirse de gala para anunciar en los cielos lo que nuestros labios callaron tanto tiempo por orgullo, por miedo, por falta de palabras. Hoy ha decidido salir por nosotros, para darnos la bendición de los astros, como señal de buen augurio, y lo sé simplemente porque hoy, noche de luna llena, de luna vestida con seda y plata, luna con sabor a canela, nuestros ojos, tras 300 kilómetros de distancia, se han posado en ella, justo en el mismo momento en el que nuestros pensamientos se cruzaban para preguntarse "¿estará dibujada en sus pupilas como lo está en las mías?  "

domingo, 20 de marzo de 2016

Amanecer contigo...

Todas las mañanas tengo la misma sensación....que estoy despertando contigo, de hecho a veces entre abro los ojos un poco y podría jurar que estas a mi lado, pero la realidad es otra, mas oscura, menos dulce, no sabe a café recién hecho, ni a risas, ni a besos....
Despertar sin ti pero creyendo que me abrazas, es una sensación tan agridulce que a veces incluso puedo sentir el ardor de bilis en la garganta, pues las primeras décimas de segundo no puedo evitar curbarme en una sonrisa que se congela justo en la comisura de mis labios cuando mi memoria recobra sentido, y es ahí, en ese mismo momento donde desaparece el color sepia de mis ojos, cuando la luz del sol se hace tan intensa que me duelen las corneas, cuando me doy cuenta de que tu brazo no rodea mi cintura, que mi cabeza tampoco descansa al lado izquierdo de tu pecho que no noto esa nana arrulladora de tu respiración pesada y se corta mi respiración en el acto. Hay días en los que incluso tengo recordarme a mi misma que el quedarme ahí en la cama, petrificada, sin aire en los pulmones no va a hacer que vuelvas, no voy a retroceder las horas y no va a cambiar el destino. Sin embargo hay otros, en los que después de esos segundos de rigidez absoluta, salto de la cama como si esta ardiera, buscando algo que hacer, alguien con quien hablar de cosas banales, rellenar los silencios para que el tragar saliva deje de ser un reto.
Es curioso tanto mis despertar, como el sueño. ¿Sabes que sueño contigo todas las noches? y la verdad aunque me reconforta un poco, también me hace daño, pues soy consciente de que es un sueño, que no es real, que no eres tú, pero aun así me pierdo en tus besos, en tus palabras y en tus brazos, y comienzo a sumergirme en las profundidades de mi subconsciente contigo de la mano y durante todo el sueño, incluso en las escenas que no llego a recordar con nitidez, no me la sueltas, te mantienes firme al lado... hasta que empezamos a emerger del mar de sueños, te despides de mi con un ultimo beso y empieza de nuevo la mañana.
Todas las mañanas me despierto con tu nombre rebotándome en la cabeza, incesante, persistente, imbatible y me pregunto si a ti te pasa lo mismo, si te despiertas pensando en mi, si te duele respirar, si al dormir por las noches tu ultimo pensamiento es un deseo anhelado y profundo de que algún día cuando despiertes me veas despierta velando tus sueños.