En el cielo, tintineante, se encuentra la luna. Pálida pero firme, admirada pero sola, fría, muy fria pero dentro de su gélida piel se esconde el alma de una guardiana de sueños, ilusiones y esperanzas...
Esta noche de luna llena, los ojos de ambos, inevitablemente se deslumbraron al verla tan pletórica en la noche cerrada, Esta noche nuestros labios desearon plasmar con un beso en ella recuerdos de la noche anterior en la que, la misma luna que hoy observa nuestra distancia, era cómplice de nuestras miradas, de ese beso silenciado por una voz casi angelical...
Hoy la luna ha decidido vestirse de gala para anunciar en los cielos lo que nuestros labios callaron tanto tiempo por orgullo, por miedo, por falta de palabras. Hoy ha decidido salir por nosotros, para darnos la bendición de los astros, como señal de buen augurio, y lo sé simplemente porque hoy, noche de luna llena, de luna vestida con seda y plata, luna con sabor a canela, nuestros ojos, tras 300 kilómetros de distancia, se han posado en ella, justo en el mismo momento en el que nuestros pensamientos se cruzaban para preguntarse "¿estará dibujada en sus pupilas como lo está en las mías? "
miércoles, 23 de marzo de 2016
Mirando la misma luna
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