domingo, 20 de marzo de 2016

Amanecer contigo...

Todas las mañanas tengo la misma sensación....que estoy despertando contigo, de hecho a veces entre abro los ojos un poco y podría jurar que estas a mi lado, pero la realidad es otra, mas oscura, menos dulce, no sabe a café recién hecho, ni a risas, ni a besos....
Despertar sin ti pero creyendo que me abrazas, es una sensación tan agridulce que a veces incluso puedo sentir el ardor de bilis en la garganta, pues las primeras décimas de segundo no puedo evitar curbarme en una sonrisa que se congela justo en la comisura de mis labios cuando mi memoria recobra sentido, y es ahí, en ese mismo momento donde desaparece el color sepia de mis ojos, cuando la luz del sol se hace tan intensa que me duelen las corneas, cuando me doy cuenta de que tu brazo no rodea mi cintura, que mi cabeza tampoco descansa al lado izquierdo de tu pecho que no noto esa nana arrulladora de tu respiración pesada y se corta mi respiración en el acto. Hay días en los que incluso tengo recordarme a mi misma que el quedarme ahí en la cama, petrificada, sin aire en los pulmones no va a hacer que vuelvas, no voy a retroceder las horas y no va a cambiar el destino. Sin embargo hay otros, en los que después de esos segundos de rigidez absoluta, salto de la cama como si esta ardiera, buscando algo que hacer, alguien con quien hablar de cosas banales, rellenar los silencios para que el tragar saliva deje de ser un reto.
Es curioso tanto mis despertar, como el sueño. ¿Sabes que sueño contigo todas las noches? y la verdad aunque me reconforta un poco, también me hace daño, pues soy consciente de que es un sueño, que no es real, que no eres tú, pero aun así me pierdo en tus besos, en tus palabras y en tus brazos, y comienzo a sumergirme en las profundidades de mi subconsciente contigo de la mano y durante todo el sueño, incluso en las escenas que no llego a recordar con nitidez, no me la sueltas, te mantienes firme al lado... hasta que empezamos a emerger del mar de sueños, te despides de mi con un ultimo beso y empieza de nuevo la mañana.
Todas las mañanas me despierto con tu nombre rebotándome en la cabeza, incesante, persistente, imbatible y me pregunto si a ti te pasa lo mismo, si te despiertas pensando en mi, si te duele respirar, si al dormir por las noches tu ultimo pensamiento es un deseo anhelado y profundo de que algún día cuando despiertes me veas despierta velando tus sueños.

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